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Mostrando entradas de octubre, 2018

TÚ HOY NO VISTES AMAPOLAS

Vamos a dejar que languidezca un poco el azul de mis días y también mis brazos y mis manos en tu tinta. No desgarres levemente de nuevo como quien abraza el frío del cuchillo. Porque ya he cortado las noches de fría plata y no hay más que contar solo una rajita en el pecho al acostarme.

ELLA

Se hinchan discretos mis pulmones de pronto y retroceden a ti las huellitas en un puente que ya debe medir kilómetros que nunca ha estado en alguna de las brechas que unen a mis páginas de tus días a las noches cuando me hago más chiquita y el mundo sólo se refleja en los charcos y tu carita en las ventanas de los trenes. Me mudo al desmayo de estas hojas cuando no te encuentro en mis mapas. Pero aún, a veces se hinchan discretos mis pulmones de cien vidas paralelas contigo y las espiro invisibles a un espacio ajeno  que se deshace de todo lo que tiene que ver contigo.

FORMAS DE HACER UNA MALETA

Cómo decir que esperaba flores ya crecidas a estas alturas sobre mi espalda, mucho más grandes que el diámetro del sol en un día de enero, el ancho del universo que nunca creamos, el pico helado de esa montaña que ha llegado hasta mi pecho sutil hundiéndolo, como quien me da un toquecito con el dedo a ver si abro los ojos y paran de llorarme los pétalos. Octubre llega también y me recuerda el ciclo  porque no tengo fuerzas, y hay cosas que vienen de la mano y Alejarse tiene una mano gigantesca que puede dar a tantas cosas. Hay algunas que echas y deshaces en ovillos reliados que se enredan en tus pasos. Hay otras que no, el zumo de naranja y la forma estúpida  de bailar cuando me lo pedías se pueden encontrar en cualquier parte; buena esta última sí es de las que a veces se me enredan en las piernas y los ojos. Y hay otras cosas que echar de menos tal zumito de limón que raspa la garganta, y Alejarse trae muchas cosas de su mano.

ALBERTO

Qué encierran tus manitas sino un candil encendido, y qué tu pecho sino las luces tenues de tus hielos.  Quisiera despegar de tus costillas los problemas y reducir el peso de esos párpados, por todas las veces que encendiste mis colores.

ABRIL

Qué te voy a decir a ti, que buceo en las noches de tus ojos pero no lo sabes. Qué más confidencia dime, si me has visto maldecir el amor a cristales. Qué más te voy a decir a ti que me pienso por tus rojos manchada pero tú aún no lo sabes.

TRENES

Vuelvo fuera de contexto lleno de piedritas en el camino y los pulmones de flores tan altas que casi tapan las miras. Déjame dormir en tus pestañas que te paseo con hilos en los deshielos de tu adentro. Y ahí está, la vida intermitente que me atibia a ratitos lentos al otro lado del cristal. Así igual aprendo a dejar de encontrar sombras, salgo del vientre y ya todos los muros se han caído. Mejor será, mejor que los arrecifes  y los acantilados que se desdibujan de una enorme esfera los carmines al final del mar, como si alguien le hubiese dado al botón de rebobinar esta película y tuviésemos la opción de volver a empezar.