ALBERTO
Qué encierran tus manitas
sino un candil encendido, y qué tu pecho
sino las luces tenues de tus hielos.
Quisiera despegar de tus costillas los problemas
y reducir el peso de esos párpados,
por todas las veces que encendiste mis colores.
sino un candil encendido, y qué tu pecho
sino las luces tenues de tus hielos.
Quisiera despegar de tus costillas los problemas
y reducir el peso de esos párpados,
por todas las veces que encendiste mis colores.
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