DE ESPINAS
Estimada señora luz-superviviente ,
ven a mi
que me dirijo a pasitos lentos
llevando el caramelo en mi boca a un lado,
luego a otro me detengo
y no hablo.
Enciendo tu vela y juego a enfrentarme
a sus dibujos,les desafío
pero no sé cuándo volverá
y jamás es demasiado tiempo y
demasiado grande.
No creas que no tengo sueño pero
el duelo entre sus garras en mi almohada
de espinas me hace estragos
causados por cualquier medio
y daña el pensar
pues aun más duele dormir haciéndolo.
Y que me voy
con la mirada lastimera
de andares de chiquilla.
Desde la última frontera entre nosotros dos,
o bien lanzas ecos o eres
quien los escucha.
Nada consigue llenarme,
no por mis dimensiones,
por el agujerito que me vacía.
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