DERIVA
Hoy me demolió un mal día,
se abrió un mal ojo
en un rostro de hace poco
convirtiendo en añejo el sabor
de la saliva que respiro.
Por lo que mi paleta muerde hoy
los sabores complementarios de éste
mi paisaje
cuantitativo como el lenguaje contemporáneo
Pero hoy soy de otros siglos
y no es razón la autoridad logística
ni el principio
que me arrastra al precipicio.
Por el agua que nadie prueba ni
la sombra que a nadie persigue, desapercibida
ella entre cloacas a duras penas sobrevive.
Mas quien quisiera
degustar en sus dientes
la translucidez de los ningunos.
Porque se hayan perdidos
en la prematura y sórdida languidez
de aquellos rostros
a la deriva.
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