LA MAREA

A veces tengo miedo
y te susurro plabras de cuchilllo
y filo de amapolas.

Mis ojos se me clavan
la puntita afilada de la ola,
me quiero quedar y quiero irme
con un ramo de plumas y rubíes,
un mar en tempestad y un mar en calma.

Me descalzo los pies
en un camino de serpentinas
rosas y poemas suaves,
besos ásperos del anfibio
 que habita en mi pecho y
duerme en mi cama cada noche.

Ayer nadie me esperaba en el cruce,
ni subíamos todos juntos la vuelta a casa.
Ya nadie me espera en ningún lado
por qué ya no hay casa, porque ahora 
la casa soy yo.

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