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Mostrando entradas de febrero, 2020

APUNTES DE AMANDA

Después de todo  he vuelto a abrir el cuaderno porque por accidente  he vuelto a escuchar  una canción de ese grupo que te gusta tanto, una canción que te encantaba y no parabas de oírla y me la cantabas por las mañanas antes de ir a clase juntas y también en algún autbús de algún viaje seguro y los domingos en casa y me he acordado que decías que te recordaba a mi  y he sentido que me dedicabas las palabras  con esa expresión tan tierna de ojos cerrados y boquita grande.

DEBAJO DE LA PIEL

Lo que llevo cargando bajo la piel, las palabras que persiguen una sombra que parece familiar, se juntan en algún punto de mi con el almizcle y la ponzoña y las cosas lindas que nunca dije las estoy repartiendo en dosis ínfimas conmigo misma, como un cuentagotas de la autocuración. Y qué rayos, me quiero y cada día más. Me he dado cuenta  que me he malacostumbrado a ligar mi poesía con el sufrimiento, la herida de la que brota la creación y estoy en total desacuerdo. quiero escribirme palabras lindas que son pensamiento y el lenguaje los límites de mi mundo y tengo la posibilidad de crearlo hermoso. Y es que escrito la imagen de una niña triste y como siga así voy a terminar creyéndomelo

ADIÓS, ME HE IDO

Me encuentro  sobre los puntos cardinales, en la luz la línea ínfima en el horizonte que separa  el besar de los añiles. Al final de todo esto, hasta donde alcanzan las vistas. El traqueteo fino de las ruedas de mi bici por las curvas suaves de estas dunas. Adiós, me he ido para encontrarme nada más y nada menos que conmiga misma.

NUDOS

Siento que me deshincho en hilos finísimos de aire que se escapan vaciándome por la puntita de mis dedos, la cabeza y mis pies. A ti que te has ido, a mi que me he ido, a ti que nunca vas a estar. Déjame aquí que termine tranquila de trenzar mi pelo en espigas rubias y caoba, de tragar la fruta chorreante del verano, mi carne fresquita, mi cuerpo carne, fresquita mi mente que cuelga de un hilo finísmo que ata todo el resto de  mi y ni siquiera soy capaz de comprender eso.

LA MAREA

A veces tengo miedo y te susurro plabras de cuchilllo y filo de amapolas. Mis ojos se me clavan la puntita afilada de la ola, me quiero quedar y quiero irme con un ramo de plumas y rubíes, un mar en tempestad y un mar en calma. Me descalzo los pies en un camino de serpentinas rosas y poemas suaves, besos ásperos del anfibio  que habita en mi pecho y duerme en mi cama cada noche. Ayer nadie me esperaba en el cruce, ni subíamos todos juntos la vuelta a casa. Ya nadie me espera en ningún lado por qué ya no hay casa, porque ahora  la casa soy yo.