DE ESPINAS
Estimada señora luz-superviviente , ven a mi que me dirijo a pasitos lentos llevando el caramelo en mi boca a un lado, luego a otro me detengo y no hablo. Enciendo tu vela y juego a enfrentarme a sus dibujos,les desafío pero no sé cuándo volverá y jamás es demasiado tiempo y demasiado grande. No creas que no tengo sueño pero el duelo entre sus garras en mi almohada de espinas me hace estragos causados por cualquier medio y daña el pensar pues aun más duele dormir haciéndolo. Y que me voy con la mirada lastimera de andares de chiquilla. Desde la última frontera entre nosotros dos, o bien lanzas ecos o eres quien los escucha. Nada consigue llenarme, no por mis dimensiones, por el agujerito que me vacía.